El Real Madrid respondió con grandeza en el Camp Nou cuando peor pintaba la cosa. Benzema igualó el partido y Cristiano Ronaldo firmó el 1-2 definitivo a l final. El Clásico lo acabó decidiendo el hombre que se escondía en las noches grandes.
Pero él no fue el único que se señaló el escudo. Ahí estaba en el pecho. El Madrid recuperó el respeto perdido. El que comenzó a ganarse Zidane como entrenador.
El Barcelona abrió el marcador la noche del homenaje a Johan Cruyff en un córner. Pepe perdió de vista a Piqué y el catalán superó a Keylor.
Marcelo pisó la pelota y se la cedió a Kroos, que centró a Benzema, que se encontró la pelota dentro del área y empató de tijera. Entre el empate y el 1-2, anularon un gol legal de Bale.
El Clásico acabó en pedazos.
La enorme respuesta blanca confundió a un Barcelona irreconocible que no suele inquietarse con casi nada, cometió el grave error de dar a su rival por muerto.

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